Culiacán.– En un ejercicio de diálogo crítico y multidisciplinario, el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC) llevó a cabo el Triálogo “De rabia, cólera y prudencia. Pestes, vacunas, confinamiento”, en el patio principal del Centro Sinaloa de las Artes Centenario.
Ahí especialistas y público reflexionaron en torno a las implicaciones históricas y sociales de las epidemias, con la participación de los doctores Rosalino Flores Rocha, José Humberto Valle Guerrero y como moderadora, Lara Caldera, abrió la conversación con una evocadora escena que situó a las y los asistentes en el Culiacán de hace un siglo.

“Imaginen al Culiacán de hace 100 años. Casas con techos altos, corre el viento, pero cada cierto tiempo alguien dice: ahí viene tal enfermedad, porque llegan barcos y con ellos los extranjeros, los húngaros, los chinos. Comienzan los rumores, se propaga el miedo…”.
A partir de esta imagen, planteó cómo la desinformación y el temor colectivo han sido constantes históricas en los contextos de crisis sanitarias.
En ese sentido, el doctor Rosalino Flores Rocha coincidió en que las epidemias dejan una huella profunda en la memoria social, aludiendo a casos como la poliomielitis, y destacó el papel fundamental de los epidemiólogos en la construcción de estrategias de salud pública que permitan contener y comprender estos fenómenos.
Además, durante su intervención se mencionó el caso de la lepra, una enfermedad que históricamente ha persistido en Sinaloa, como ejemplo de cómo ciertos padecimientos se mantienen presentes en el tiempo y continúan cargando estigmas sociales.
Por su parte, el doctor José Humberto Valle Guerrero subrayó que la medicina social aborda las epidemias desde una perspectiva integral, considerando no solo los factores biológicos, sino también los sociales, culturales y políticos, con el objetivo de generar políticas públicas preventivas.
Señaló que históricamente la enfermedad también ha sido interpretada desde dimensiones simbólicas, como castigo o incluso como una forma de deuda moral, particularmente desde visiones religiosas.
A lo largo del encuentro, se discutió cómo la desinformación, los rumores y la desconfianza hacia las instituciones sanitarias continúan influyendo en la manera en que las sociedades enfrentan las crisis de salud, evidenciando que estas tensiones forman parte de una relación compleja y persistente entre ciencia, creencias y sociedad.
El Triálogo de este mes organizado por la Dirección de Patrimonio e Investigación del ISIC permitió así conectar pasado y presente, invitando a reflexionar sobre las lecciones que han dejado las epidemias y la importancia de fortalecer la confianza social y la información basada en evidencia frente a futuros escenarios sanitarios.
Con este tipo de actividades, el ISIC refrenda su compromiso de generar espacios de diálogo y reflexión que contribuyan al análisis de temas fundamentales para la sociedad contemporánea, indica un comunicado.


