Mazatlán, Sinaloa.- Más allá del ritmo y los escenarios, la música se transformó en una poderosa conversación sobre identidad, educación y vocación.

El Centro Municipal de las Artes (CMA) celebró la mesa de reflexión “Arte, educación y futuro para Mazatlán”, en el marco de su Foro de Percusiones, reuniendo a creadores, educadores y a niñas, niños y jóvenes músicos de la ciudad.

El encuentro inició con los acordes de “Chega de Saudade” obra emblemática de la bossa nova de Antônio Carlos Jobim, ejecutada por los maestros Charlette Veytia, Javier Brito, Francisco “Paquito” López, Daniel Audelo y Héctor Acosta (Director Artístico de la Universidad Autónoma de Sinaloa).

La actividad reunió a la co-directora de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán, Xitlali Piña; al comunicador y promotor cultural Gustavo Osuna; al investigador y académico Doctor Arturo Santamaría y al coordinador del Foro de Percusiones, Max Carreón.

La mesa fue moderada por el reportero Neil Estrada, quien articuló el diálogo bajo la premisa de que el futuro cultural del puerto se construye mediante el intercambio de ideas, la educación y el arte.

Voces que construyen futuro

Viajar para transformar la mirada: La bailarina y codirectora de la EPDM, Xitlali Piña, compartió cómo el intercambio cultural y la itinerancia expanden la mente del artista.

Destacó que cada viaje e interacción internacional regresa a Mazatlán enriquecido en forma de nuevas metodologías y preguntas para las aulas.

Recordó que su llegada a Mazatlán representó el inicio de un proceso de transformación personal y profesional que encontró eco en la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán, donde hoy impulsa una filosofía basada en el intercambio permanente con artistas, investigadores y docentes nacionales e internacionales y formas de comprender el arte, alimentando así la formación de las nuevas generaciones.

Narrar la identidad del puerto: El comunicador Gustavo Osuna llamó a creativos y jóvenes a ser conscientes del impacto de su mensaje en medios y redes sociales que tienen hoy un papel determinante en la imagen pública de Mazatlán, por lo que llamó a fortalecer narrativas que reflejen la riqueza cultural del puerto, su patrimonio artístico y el talento de sus creadores, entendiendo que cada obra, cada canción y cada proyecto cultural también contribuyen a definir la identidad de la ciudad.

Osuna defendió el valor de las escuelas de arte, los proyectos independientes, las nuevas generaciones de músicos y la capacidad que tiene el arte para abrir oportunidades de vida, despertar orgullo de pertenencia y proyectar una imagen auténtica de Mazatlán dentro y fuera del país.

La lectura como alimento creativo: El académico e investigador Dr. Arturo Santamaría entabló un diálogo directo con la niñez y jóvenes asistentes, enfatizando que el dominio técnico de un instrumento se potencia con el pensamiento crítico y la imaginación que solo los libros brindan.

Recordó que las sociedades con mayores niveles de desarrollo educativo, económico y cultural tienen en la lectura una práctica cotidiana, por lo que llamó a convertir los libros en aliados permanentes del aprendizaje y del desarrollo personal.

Enseñar con vocación y generosidad: El coordinador del foro, Max Carreón, cerró las intervenciones recordando que educar en las artes es un acto humano de acompañamiento y confianza, clave para formar ciudadanos sensibles y comprometidos.

Desde su experiencia como músico y docente, afirmó que la educación artística trasciende la transmisión de conocimientos técnicos.

Enseñar significa acompañar procesos, despertar inquietudes, sembrar confianza y compartir con generosidad aquello que la experiencia ha permitido aprender.

Entre los asistentes se encontraban alumnos de Colegas Studio, integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil Paseo del Centenario y estudiantes del Centro Municipal de las Artes (CMA).

La jornada concluyó con la interpretación de “Broom Jam”, una propuesta inspirada en los espectáculos STOMP y BLAST, ejecutada por los mismos maestros que abrieron la sesión integrando a Isaac Verdugo y Miguel Ángel Bastidas provenientes de la UAdeO.

La energía de la pieza terminó sintetizando el espíritu del encuentro: la percusión entendida no solamente como una manifestación musical, sino como un lenguaje capaz de reunir generaciones, compartir experiencias y construir comunidad, indica un comunicado.

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