Culiacán, Sin.- La Muestra Regional de Teatro del Noroeste 2026 ofreció el viernes dos propuestas escénicas que llevaron al público de la reflexión a la carcajada.
La jornada inició a las 17:00 horas en el Teatro Socorro Astol con «Medio pueblo», de Martín Giner, y continuó a las 18:00 horas en el Teatro Pablo de Villavicencio con ¡Mocos… los traigo grises!, en una tarde que mostró distintas maneras de abordar el humor y la crítica desde el escenario.

La primera presentación estuvo a cargo de Teatro Rojo, compañía de Baja California Norte, bajo la dirección de Daniela Pecont y Carlos García Collins.
«Medio pueblo» partió de un acontecimiento aparentemente insignificante: la caída de un botón, a partir del cual un sastre relató la historia de una comunidad dividida en dos partes por razones que nadie parece conocer.
Con una interpretación llena de matices, el actor condujo al público por esta historia que, entre situaciones absurdas y momentos de tensión, construyó una sátira sobre nosotros mismos como sociedad y las divisiones que pueden llevar a una comunidad al borde de la desgracia.

La propuesta visual destacó por su sencillez: el escenario estaba dividido en dos espacios, uno iluminado y otro en penumbra, recurso que reforzó simbólicamente la separación entre las dos mitades del pueblo. Con un diseño de iluminación sobrio, la obra dejó abierta una pregunta para la reflexión: ¿de quién es la culpa?
Una hora después, el Teatro Pablo de Villavicencio recibió a la compañía Pocus Locus, de Baja California Sur, con ¡Mocos… los traigo grises!, dirigida e interpretada por Janna Domínguez Boza e Issac Uriel Hernández Pedraza.
La propuesta de Pocus Locus atrapó al público desde el primer momento con una dinámica que rompió la cuarta pared y convirtió a los asistentes en parte de la historia. Un personaje olfateando el teatro advertía que algo olía mal fue el inicio de una serie de situaciones inesperadas que despertaron la curiosidad y las risas.

Más adelante, la aparición de un simio que interactuaba con los espectadores en sus asientos mantuvo ese juego cercano y desenfadado entre actores y público.
Janna Domínguez Boza destacó por una interpretación excepcional, llena de matices, expresividad y cambios de intención, con la que dio vida a distintos momentos y personajes.
Entre una divertida prótesis de nariz y un vestuario que acompañó el tono disparatado de la obra, la actriz mostró un amplio manejo corporal y escénico, llevando a los asistentes de la sonrisa a la carcajada y provocando incluso algunas lágrimas de risa.

Uno de los momentos más interesantes llegó con la invitación a realizar un “viaje al futuro”. La actriz condujo a algunos espectadores hasta el escenario, donde los invitó a imitarla; después, los hizo descender por el otro extremo, convirtiendo el recorrido en una experiencia lúdica que también abrió espacio para la reflexión sobre el valor del aquí y el ahora.
A partir de un elemento tan cotidiano como los mocos, la obra recorrió la evolución de la humanidad, desde la creación de la Tierra y los primates hasta la mecánica, el vapor, la electricidad y la revolución de internet. Una tragedia cómica que, entre ocurrencias y situaciones absurdas, cuestionó aquello que entendemos por progreso.
La sencillez de la escenografía fue otro de sus aciertos. Una pequeña fábrica que expulsaba humo, cajas que simulaban paquetes de mensajería y proyecciones, acompañadas por un impecable diseño de iluminación y sonoro, fueron suficientes para construir los distintos ambientes de la historia y demostrar que el buen teatro no depende de grandes recursos, sino de la creatividad y el talento de quienes lo hacen posible.
El público, entre integrantes de la comunidad teatral y asistentes en general, respondió con sonrisas, risas y carcajadas a una función que convirtió lo insólito en una experiencia divertida y provocadora, indica un comunicado.
Así concluyó una jornada de la Muestra Regional de Teatro que, con Medio pueblo y ¡Mocos… los traigo grises!, ofreció dos maneras distintas de mirar nuestra realidad: desde la reflexión sobre las divisiones sociales y desde el humor que, incluso a través de los temas más inesperados, consigue hacernos pensar.

