Mazatlán.– Casa Haas se transformó en un espacio íntimo donde la nostalgia y la pasión encontraron eco en cada interpretación.

El concierto «Amor de mis amores» ofreció mucho más que un recital, fue un encuentro emocional con canciones que han marcado la historia sentimental de varias generaciones.

El barítono Carlos Rojas, impulsor de este proyecto, apostó por romper con la estructura tradicional del cantante de formación lírica para construir una experiencia más cercana al público.

“Tenía muchísimas ganas de hacer un concierto diferente, porque normalmente uno como cantante lírico se desenvuelve en el formato de recital, con piano y cierta formalidad… y yo quería salir un poquito de ese contexto”, compartió.

Bajo esta visión, el programa se convirtió en un recorrido por la música que habita en la memoria colectiva, desde clásicos inmortalizados por figuras como Pedro Infante y José Alfredo Jiménez, hasta boleros y canciones con esencia latinoamericana que siguen vigentes en el imaginario popular.

En escena, la propuesta tomó forma con la sensibilidad del guitarrista Luis Ornelas y los matices sonoros del trompetista Aland López, quienes acompañaron a Rojas en un ensamble que logró equilibrar la técnica académica con la emoción directa.

El repertorio fue uno de los grandes aciertos de la velada. Temas como “El día que me quieras”, “Sabor a mí”, “Bésame mucho” y “Historia de un amor” resonaron con fuerza entre los asistentes, al igual que piezas entrañables como “Perfume de gardenias”, “Cien años” y “Lágrimas negras”.

Cada interpretación fue abordada desde el respeto a su esencia original, pero con una lectura fresca que permitió redescubrirlas en un formato íntimo y cercano.

Más que un ejercicio de nostalgia, el concierto tuvo una intención clara: tender un puente entre generaciones.

“La idea también es que la gente joven conozca esta música, que sepan de dónde viene, quiénes fueron los pioneros y entender que sigue viva”, explicó el intérprete.

La trayectoria de Carlos Rojas respalda esta propuesta. Su formación inició en el Centro Municipal de las Artes, en el Coro Ángela Peralta, bajo la guía del maestro Enrique Patrón de Rueda, para posteriormente continuar sus estudios en la Ciudad de México.

Actualmente, continúa su desarrollo artístico en la Universidad Panamericana, consolidando una visión que integra lo académico con lo popular.

El cierre de la noche llegó con el encore “Mazatlán”, un momento que conectó de manera directa con el público y reafirmó el sentido de pertenencia que atravesó todo el concierto, indica un comunicado.

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