Mazatlán, Sinaloa .– La música sacra en México encuentra una nueva y poderosa resonancia gracias al talento mazatleco.
Diana Itzel Ramírez, destacada alumna del Centro Municipal de las Artes (CMA) —perteneciente al Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán—, se ha convertido en una de las figuras estelares de «Oaxaca Sacro», el ambicioso proyecto del compositor José Luis Wolffer que resignifica la tradición litúrgica a través de las lenguas originarias del país.
Concebido a lo largo de casi cuatro años, este trabajo traslada textos sacros originalmente escritos en latín (misas, Semana Santa y festividades dominicas) a lenguas indígenas, preservando su esencia espiritual en una propuesta donde convergen historia, misticismo y contemporaneidad.

Dentro de este entramado artístico de alcance nacional, la intervención de la mezzosoprano Diana Itzel Ramírez representa uno de los momentos más sensibles y memorables del proyecto.
El maestro José Luis Wolffer no escatimó en elogios para reconocer el nivel de la estudiante del CMA, al describir su voz como “impecable” y subrayar su enorme musicalidad, sensibilidad interpretativa, disciplina, humildad y una imponente presencia escénica que le augura un futuro brillante en el bel canto.
Ramírez es la encargada de dar vida al Ave María —una de las piezas cumbre del programa—, interpretada magistralmente en lengua ombeayiüts.
Con ello, la mazatleca logra una fusión profundamente emotiva entre el misticismo del texto sacro y la riqueza fonética de esta lengua originaria, indica un comunicado.

“Logró conjuntar el misticismo del texto con una lengua tan especial”, señaló con admiración el compositor, al destacar la madurez artística de Diana Itzel.
Su participación no solo aporta una extraordinaria calidad vocal, sino que tiene una gran dimensión simbólica: consolida al CMA como una institución de excelencia capaz de formar artistas de alta competencia nacional.
El proyecto, estructurado en 10 piezas (tres instrumentales y siete cantadas), oscila estéticamente entre el barroco y lo contemporáneo.
Las obras, adaptadas para la emblemática Banda Filarmónica del CECAM y el Coro de la Ciudad de Oaxaca, rinden homenaje a la tradición comunitaria y al papel histórico de los frailes dominicos a 500 años de su llegada a México.
Diana Itzel comparte créditos en este mosaico cultural con reconocidas figuras de la escena musical, como la soprano mixe María Reina, el tenor Rodrigo Petate —quien interpreta el Padre Nuestro en lengua triqui—, la soprano Giovanca Matamoros y el quinteto de metales Cappelmeister.
La producción incluye además grabaciones audiovisuales en el imponente templo de Santo Domingo de Oaxaca.
La obra también incorpora elementos audiovisuales, con grabaciones realizadas en el emblemático templo de Santo Domingo de Oaxaca, un espacio que refuerza el carácter simbólico del proyecto, en el marco de los 500 años de la presencia dominica en México.
Con la destacada participación de Diana Itzel Ramírez, el Instituto de Cultura de Mazatlán y el CMA reafirman su compromiso de seguir impulsando y proyectando el talento de sus aulas hacia el resto del mundo.

