Sinaloa de Leyva, Sin.- Para conmemorar el décimo tercer aniversario de la repatriación de los restos de Julia Pastrana a Sinaloa, en el municipio de Sinaloa de Leyva se llevaron a cabo este jueves dos eventos para recordar a la artista sinaloense.

El primero evento se realizó en el panteón municipal, donde se colocó una ofrenda floral, y posteriormente con la entrega de la Medalla que lleva su nombre, a la señora Olaya Fonseca León, en las instalaciones de la Casa de la Cultura.

El director general del Instituto Sinaloense de Cultura, Dr. Juan Salvador Avilés Ochoa, encabezó el evento en representación del Gobernador del Estado, Dr. Rubén Rocha Moya, quien en compañía del presidente municipal, Dr. Rolando Mercado, encabezaron una guardia de honor en la tumba que guarda los restos del personaje nacido en 1834, originaria de Sinaloa, quien falleció en 1860, cuya vida se volvió famosa, y trágica, en el siglo XIX y hoy es recordada como un símbolo de dignidad humana frente a la explotación.

En el evento se recordó la vida del personaje de origen indígena que nació en la sierra de Sinaloa, en cuyo epitafio se señala que “fue una mujer sinaloense que tiene un valor extraordinario”.

“Su espíritu de superación es un ejemplo sin igual, se sobrepuso a todos los infortunios que le dio la vida y con tesón e inteligencia supo superarlos y triunfar sobre ellos. Después de recorrer Norteamérica y Europa como objeto de exhibición, fue reclamada por su gente y volvió al regazo de la tierra que la vio nacer para descansar eternamente. Julia Pastrana con su ejemplo, dignifica a la mujer”, se destaca en su tumba.

En la Casa de la Cultura, con la presencia de autoridades municipales y estatales, se realizó la entrega de la Medalla Julia Pastrana, que en si 13° edición le fue entregada a la señora Olaya Fonseca León, por su ejemplar trayectoria social realizada desde su puesto de comida en el mercado de la ciudad.

En el acto se destacó el espíritu de superación de Julia Pastrana, la artista que cantaba, bailaba y hablaba varios idiomas, quien tras haber nacido con una condición inusual por cuya apariencia fue exhibida en Estados Unidos y Europa en circos y ferias como “la mujer mono”, fue víctima de explotación por el empresario estadounidense Theodore Lent, quien después de casó con ella.

Pastrana murió en Moscú en 1860, tras dar a luz a su bebé, con su misma condición quien falleció poco después, y durante más de 150 años, tras haber sido embalsamada a petición de su esposo, su cuerpo permaneció en museos europeos hasta que finalmente fue repatriado y enterrado dignamente en Sinaloa, en el año 2013, como un acto de justicia tardía para alguien que nunca pudo decidir sobre su propia vida.

Actualmente, Julia Pastrana es recordada como un símbolo de derechos humanos y respeto a la diversidad física, una mujer talentosa a la que la historia le negó su humanidad y que México y Sinaloa, han reivindicado, indica un comunicado.

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