Culiacán, Sin.- Como parte de la programación del FECUSIN 2026, el Teatro Pablo de Villavicencio lució lleno la noche del viernes para recibir «Saboreando con Virulo y Rachid», un espectáculo que conjugó el humor inteligente, la excelencia musical y la complicidad con el público, en un evento que hizo de las carcajadas y la música los grandes protagonistas.

El cantautor y humorista cubano Alejandro García “Virulo” llegó acompañado por el maestro Rachid López, reconocido guitarrista que forma parte del universo musical de Silvio Rodríguez, y por el percusionista culichi Dani Borrego, quienes aportaron su talento a una presentación que fue mucho más que una sucesión de ocurrencias y chistes: un auténtico concierto en el que la destreza de los músicos tuvo un papel protagónico.
Desde sus primeras palabras, Virulo estableció una conexión inmediata con los asistentes. Con su característico humor y su manera directa de conversar, expresó el cariño que siente por el público sinaloense, al que encontró semejante al cubano por su espontaneidad y franqueza.

“Me encantan los sinaloenses porque son muy parecidos a los cubanos”, comentó, antes de presentar a sus compañeros de escenario y anunciar que ofrecerían un espectáculo variado, abierto a las peticiones del público y a las sorpresas que surgieran durante la noche.
La promesa se cumplió. A lo largo de la presentación, las risas estallaron en el teatro y, por momentos, llegaron hasta las lágrimas.
Virulo hizo de las anécdotas personales, las observaciones de la vida cotidiana y los juegos de palabras el hilo conductor de una velada en la que la complicidad con los asistentes fue creciendo desde el primer momento.

Pero detrás de las carcajadas hubo también una propuesta musical de gran calidad. La guitarra de Rachid López y la percusión de Dani Borrego dieron sustancia y riqueza sonora al espectáculo, acompañando la voz y las historias de Virulo con la solvencia de músicos de amplia experiencia.
El resultado fue un encuentro en el que el humor no desplazó a la música, sino que convivió con ella y la enriqueció.
Uno de los momentos que anticiparon el espíritu de la velada llegó cuando Virulo recordó su encuentro con el compositor y humorista mexicano Chava Flores, a quien reconoció como una figura que merece mayor valoración por la ternura, el amor y la capacidad de retratar la vida de los barrios que atraviesan su obra.

A partir de esa evocación, presentó una canción de reciente creación inspirada en el estilo de Flores y basada en una experiencia personal: una ocasión en la que fue llevado al llamado “Torito”.
La anécdota, narrada con su peculiar sentido del humor, sirvió como punto de partida para una canción que enlazó la sátira con las costumbres y situaciones de la vida mexicana.
Con este tipo de historias, Virulo demostró que el humor puede ser también una forma de observación social y un vehículo para reconocer afinidades culturales entre México y Cuba.

Sus palabras y canciones tendieron puentes entre ambas tradiciones, mientras la respuesta del público confirmaba la eficacia de una propuesta que combina inteligencia, picardía y sensibilidad.
La presencia de Rachid López añadió un atractivo especial a la velada. Su trayectoria vinculada a Silvio Rodríguez y su trabajo con la guitarra aportaron una dimensión musical que permitió apreciar el espectáculo desde otra perspectiva.
Junto con Dani Borrego, contribuyó a que cada intervención tuviera un soporte sonoro a la altura del talento de sus intérpretes.

Así, «Saboreando con Virulo y Rachid» dejó en el Teatro Pablo de Villavicencio una tarde de emociones compartidas: un público que rió a carcajadas, músicos que hicieron gala de su oficio y un escenario convertido en punto de encuentro entre el humor y la canción.
Más que un espectáculo para reír, fue una experiencia para escuchar, disfrutar y reconocer que, cuando el talento y la complicidad se encuentran, la música también puede provocar carcajadas y el humor puede convertirse en arte, indica un comunicado.

