Culiacán, Sin.- El arte y la cultura pueden convertirse en herramientas para recuperar los espacios públicos, fortalecer los vínculos comunitarios y construir nuevas narrativas sobre las ciudades, particularmente en contextos marcados por la violencia, el miedo y el debilitamiento de la convivencia social, coincidieron especialistas durante la Mesa 6 del Primer Seminario de Economía Cultural y Creativa Sinaloa 2026.

Con el tema “Arte y Cultura para la Apropiación de los Espacios Públicos de Sinaloa”, el encuentro se realizó este jueves en el Auditorio del Jardín Botánico de Culiacán, con la participación de Bárbara Apodaca, directora general de la Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa, quien dio la bienvenida a participantes y asistentes.
La mesa fue moderada por Jorge Ibarra y contó con la participación de Francisco Terrazas, antropólogo social e integrante del Colectivo Taller Juan Panadero; Lizeth Norzagaray, dramaturga y directora de teatro, y MC Kroser, artista y promotor del proyecto Hip Hop D’Calle, quienes desde distintas disciplinas compartieron experiencias y reflexiones en torno al papel del arte en la recuperación y resignificación del territorio.

Durante la apertura, Apodaca señaló que la recuperación del espacio público requiere la participación de las comunidades y destacó la capacidad del arte y la cultura para generar encuentros, fortalecer la convivencia y promover una relación más cercana con los lugares que se habitan.
En la primera intervención, Francisco Terrazas abordó el trabajo comunitario realizado a través de murales con colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, y destacó la importancia de que las intervenciones artísticas no lleguen desde fuera de las comunidades, sino que involucren a sus habitantes desde el proceso de creación.

Explicó que un mural puede convertirse en un punto de partida para generar encuentros y activar nuevamente un espacio, siempre que exista una metodología participativa y un vínculo afectivo con quienes lo habitan.
“Un mural que se gestiona desde afuera y llega a una comunidad, sin involucrar a las personas que están participando, entonces es un mural que al cerrar la pintura, ahí va a quedar”, señaló Terrazas, al subrayar que la apropiación comunitaria es fundamental para que una intervención tenga continuidad.

El antropólogo destacó además que el arte no puede considerarse, por sí solo, una solución a problemáticas como la violencia, pues las intervenciones requieren condiciones sociales, políticas y comunitarias que permitan sostener sus resultados.
Lizeth Norzagaray reflexionó sobre las posibilidades de la literatura y las artes escénicas para acercarse a comunidades y territorios diversos, particularmente aquellos atravesados por experiencias de violencia y desplazamiento.

La dramaturga señaló que, al trabajar con comunidades indígenas y personas desplazadas por la violencia, el objetivo no debe ser explicarles una realidad que ya conocen y han vivido, sino ofrecer herramientas para transformar esa experiencia a través de la creación.
No voy pensando en: les voy a hablar sobre temas de desplazados, porque ellos ya saben, ellos ya lo vivieron, ellos ya lo padecieron; lo que importa es cómo voltearlo, cómo hacer que ellos también vean en la literatura una forma de intentar mejorar su dolor o de curarlo o tal vez de transformarlo un poco”.
Lizeth Norzagaray
Norzagaray destacó también la importancia de reconocer las historias que existen en cada territorio y devolver a sus habitantes la posibilidad de apropiarse de ellas mediante la literatura y la creación, indica un comunicado.
A partir de su experiencia con talleres y actividades dirigidas a infancias, adolescencias y comunidades, planteó que las historias locales, la oralidad y las experiencias cotidianas son también materia de creación artística.

En su participación, MC Kroser resaltó el valor del hip hop y de las expresiones urbanas como herramientas para acercarse a las juventudes, ocupar de manera positiva los espacios públicos y generar alternativas de participación comunitaria.
Desde el proyecto Hip Hop D’Calle, compartió la importancia de llevar la música, la palabra, el baile y el arte urbano a plazas, calles y colonias, no sólo como actividades de entretenimiento, sino como medios para fortalecer la identidad, la convivencia y la expresión de niñas, niños y jóvenes.

Planteó que las manifestaciones culturales urbanas permiten que las nuevas generaciones se reconozcan como parte activa de sus comunidades y encuentren formas de expresar sus experiencias, inquietudes y propuestas sobre el entorno que habitan.
En el diálogo se destacó que la apropiación del espacio público no consiste únicamente en realizar actividades culturales en plazas, parques o calles, sino en generar procesos que permitan a las personas reconocerse en esos lugares, participar en ellos y construir nuevas relaciones comunitarias.

Habló de la necesidad de que las intervenciones tengan continuidad, mantenimiento, acompañamiento y participación de jóvenes, vecinos, artistas y colectivos, de manera que una obra o actividad cultural pueda convertirse en el inicio de nuevos encuentros y proyectos comunitarios.
La Mesa 6 formó parte del Primer Seminario de Economía Cultural y Creativa Sinaloa 2026, organizado por el Gobierno del Estado de Sinaloa, a través del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), en conjunto con el H. Congreso del Estado, mediante la Comisión de Educación y Cultura; el Centro de Investigación y Estrategia en Industrias Culturales y Economía Creativa de Sinaloa (CIE-ICC); la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS); la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO); el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN) y Sinaloa 10+.

