Mazatlán, Sinaloa.- El Museo de la Música del Centro Municipal de las Artes (CMA) fue escenario del recital de violín de los alumnos de la maestra Adriana Arámburo Fuentes, una presentación que, además de mostrar los avances técnicos y musicales de cada estudiante, se convirtió en un reflejo de una trayectoria docente que está por cumplir 25 años de servicio formando generaciones de violinistas en Mazatlán.

Con un programa que reunió desde las primeras piezas del método Suzuki hasta obras de Johann Sebastian Bach, Hans Millies, Gossec y Peter Martin, el concierto permitió apreciar el desarrollo gradual de los alumnos bajo la guía de una maestra que ha dedicado su vida a la enseñanza del violín.

El recital abrió con «Allegra» y Yatziria, quienes interpretaron Estrellita (Suzuki). Posteriormente, Yatziria Judith Rodríguez Enríquez presentó «Go Tell Aunt Rhody», canción folclórica incluida en el método Suzuki, mientras que Allegra Andalón García interpretó Lon, Long, Ago de T. H. Bayly.

Uno de los momentos de trabajo colectivo llegó con Alek Castro de la Cruz, Yatziria, Allegra y Victoria Félix Rivas, quienes ejecutaron «Two Finger Boogie», de Peter Martin.
El programa continuó con Ana Paula San Luis Apodaca, quien interpretó Gavotte de F. J. Gossec; María José López Mora, con el «Minuet» de Johann Sebastian Bach y el tema Heigh-Ho! de Blanca Nieves; así como Laura Estefanía Galicia Rangel, quien presentó otro «Minuet» de Bach y «A Dream Is a Wish Your Heart Makes», de la película «Cenicienta».

En la parte de mayor exigencia técnica, el maestro Sergio Castellanos García interpretó con violín el Concierto al estilo Mozart de Hans Millies, ejecutando el segundo movimiento (Andante) y el tercero (Rondó Allegretto).
Finalmente, Sara Isabel Osuna Bernal ofreció el Concierto en la menor para violín y piano de Johann Sebastian Bach, interpretando los movimientos «Allegro» y «Andante».

El recital contó con el acompañamiento pianístico de Sergio Castellanos García y Pablo López Mejía, quienes respaldaron las interpretaciones de los jóvenes violinistas.
Para Adriana Arámburo, esta presentación representa mucho más que un examen de fin de cursos.

Significa la continuidad de un proyecto educativo iniciado en enero de 2002, cuando comenzó a impartir clases de violín en el entonces Centro Municipal de las Artes, bajo la dirección del ingeniero Ricardo Urquijo y de Gerardo Trejo Cervantes al frente de la Escuela de Música.

La docente recordó que su incorporación fue posible gracias a la recomendación de maestros como Héctor Olvera, quien fue su primer maestro de violín, así como Mónica Osuna Sosa y Perla Aguilar, iniciando así una carrera que ha permanecido estrechamente ligada al crecimiento del CMA.

A lo largo de estos años ha combinado la enseñanza individual con el trabajo en ensambles y recitales, además de colaborar con la Orquesta Juvenil, apoyando la formación de las secciones de cuerdas y participando activamente en sus conciertos.

Con satisfacción, afirma que la mayor recompensa de casi un cuarto de siglo de docencia no radica únicamente en los recitales, sino en saber que muchos de sus alumnos y sus familias recuerdan el paso por el violín como una experiencia que marcó positivamente sus vidas.
Mi trabajo consiste en iniciar a los alumnos, transmitirles conocimientos, enseñarles disciplina, exigirles y apoyarlos”.
Adriana Arámburo Fuentes
Arámburo considera al Centro Municipal de las Artes como su segunda casa. Ahí estudió, ahí se formó profesionalmente y ahí ha sido testigo del crecimiento de la institución y de la consolidación de generaciones de músicos.

Entre las mayores satisfacciones de su carrera destaca ver que algunos de sus exalumnos decidieron dedicarse profesionalmente a la música, logro que describe como uno de los mayores orgullos que puede experimentar un maestro.

También compartió un mensaje para quienes desean aprender violín, independientemente de su edad. Señaló que cualquier persona puede lograrlo si existe disciplina, constancia y empeño, pues el violín es un instrumento exigente que pone a prueba el carácter, pero que recompensa el esfuerzo con enormes satisfacciones.

El recital de este jueves confirmó ese principio. Cada interpretación evidenció el trabajo constante de los estudiantes y la experiencia de una maestra que, a punto de cumplir 25 años formando violinistas en el Centro Municipal de las Artes, encuentra en cada nuevo alumno una razón para renovar su vocación docente y mantener vivo el legado musical que ha construido durante más de dos décadas.

